¿Por qué?

El debate sobre la participación de las mujeres en el proceso de toma de decisiones no es una cuestión novedosa, es objeto de reflexión desde hace varias décadas. Las mujeres tienen el deber de participar, de aportar diferentes puntos de vista y opiniones.
No es una reivindicación. Se trata cada vez más, de un deber, de un compromiso. No es posible comprender el desarrollo de una sociedad sin contar con la plena participación de las mujeres. Por tanto, no puede existir desarrollo, sin igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres.
La progresiva ausencia de mujeres a medida que asciende la esfera de poder es una evidencia que ha llevado a desarrollar términos como techo de cristal y suelo pegajoso que describen estas situaciones.
Desde Gender Capital, asesoramos, realizamos un mapa de la situación de la que se parte y objetivos claros para un cambio que genere beneficios sociales y económicos. Proponemos actividades de sensibilización y formación específica para equipos de trabajo que quieran impulsar y visibilizar el papel de las mujeres en puesto de responsabilidad y toma de decisiones.